poesia Isabel Montero

Casi luna llena

Desde lo oscuro de la luna
en un intento de ver

quién soy
qué represento,
me estremezco y nada me calma,
ni la luz que astuta se refleja
en mi cuerpo
desde el otro lado del astro
para susurrarme ecos incomprensibles.
Las palabras secretas que llevo en el cofre se esparcen y se entremezclan
entre los pensamientos.
No hay luz de luna para engarzar la noche, y me estremezco entre lo oscuro, desde lo oscuro.
Isabel Montero.

Sirva esta luna de despedida de verano. Abrazos.

agradecimientos·nominaciones y premios·poesia Isabel Montero

Concurso de poemas en Euskera

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Euskal Etxea de Madrid entregó ayer los premios del tradicional Concurso ¨Poemas en Euskera”, concurso este dirigido a los alumnos del Euskaltegi y abierto a todas las personas que quisieran participar.

Los poemas premiados , entre los que se encuentra el mío fueron:

Primer Premio, “Japoniako Gereziondoa”, de Isabel Montero y “Ihesaldia” de Sonia Meruelo.

Segundo Premio, “Zurekin amesten dut”, de Laura Sánchez.

Tercer Premio, “Zurrumurruak” de Jose Antonio Garcia.

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La entrega de premios se realizó en el Salón de Actos “Peio Aramburu” y estos fueron entregados por Doña Karmen Turrillas Goienetxe presidenta de Euskal Etxea de Madrid y Doña Ane Itziar Bastida Lizaso, Coordinadora del Programa de Euskera.

Posteriormente todos los presentes en el Acto disfrutamos de un “piscolabis” que se sirvió en el Salón de estar/ Egongela donde debatimos agradablemente sobre temas diversos. Fue una tarde para disfrutar entre amigos.

A continuación Japoniako Gereziondoa/ El cerezo Japonés

 

Japoniako gereziondoa

 

Nire etxe ondoan dagoen japoniako gereziondoa

bakarrik aste batez loratzen da.

Bakarrik aste bat.

Nire etxe ondoan dagoen japoniako gereziondoa

bere lur japoniarretik urrun bizi da.

 

Hemen dauzkagun gure lurrak berdeak dira

eta badaki gure lurrak bereziak direla,

Bere sustrai luzeak hondaratzeko.

Gure milaka urteko lurrak bereak bezalakoak dira

eta baita hizkuntza hori esateko.

 

Al lado de mi casa vive un cerezo japones

que solo florece durante una semana.

Solo una semana.

El cerezo japones que está al lado de mi casa

vive lejos de su tierra japonesa.

Aquí tenemos nuestras tierras verdes

y sabe que nuestras tierras son especiales,

Para enraizar sus profundas raíces.

Nuestras Tierras  como las suyas son milenarias

y también una lengua milenaria para decirlo.

Isabel Montero

Este cerezo vive de verdad en Euskal Herria  al lado de la casa de unos amigos, en Oiartzun, al lado de Peñas de Aia. El suegro de mi amigo lo plantó. Este poema es un homenaje a esta persona que hizo enraizar un cerezo japones en tierras vascas.

Eskerrak eman nahi dut Euskal Etea lehiaketa hau egiteagatik eta sari hau honengatik.

 

 

artículos·poesia Isabel Montero

La inspiración poética a partir de la observación en el arte. El peine del viento, (Eduardo Chillida, escultor)

 

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El Peine del viento, Eduardo Chillida. Foto Isabel Montero.

Entendemos por espectador la persona que aprecia una obra, sea teatro, arte, literatura, música, espectáculo, aspectos de la vida diaria, incluso elementos de vida que pudieran ser consideraros objetos o situaciones de no asombro.

Suponemos siempre que el papel del espectador está supeditado o predefinido a la voluntad del autor. Pero este hecho es subjetivo ya que en realidad quien percibe la obra puede ajustarse o no a lo que el autor esperaba e incluso a lo que se espera por las autoridades en la materia que se exhibe.

Realmente yo concibo al espectador como la persona que realiza un acto de comportamiento social por el cual observa una situación y esta situación la percibe con diferentes sensaciones; muestra poco interés, gran interés, se emociona e incluso llega al asombro. Lo que puede surgir a partir de este asombro puede ser otra creación poética, musical, escultórica, es decir en cualquier disciplina que se integran en la capacidad creadora del ser humano. El hecho de asombrase ya es en si una creación del ámbito emocional.

Hay por tanto asombros en los que uno mismo se hace público de conjunciones asombrosas que ocurren entre los distintos elementos de la Tierra. La combinación de elementos naturales y de los transformados por las manos del hombre.

Me ocurre con la obra del escultor Eduardo Chillida, en toda su obra ya sea en el museo Chillida Leku o en cualquier espacio en el que esté situada. El mayor efecto lo percibo en la obra para mí “Opera Prima” de Chillida, “El peine del viento” en San Sebastián.

El hombre, las manos, la materia y los elementos: aire, fuego, agua y tierra. Es el fuego el que modela el hierro para transformarlo, quizá intentar dotarlo de vida, hacerlo infinito y ver, que en último término no puede ser y son los elementos de la naturaleza los que se acercan a esta idea de infinitud que el hombre puede percibir por sus sentidos, por su percepción y propiocepción.

Creo que la búsqueda de Eduardo Chillida se asienta en una inmersión de todo lo descrito.

Lo finito, lo infinito y la transformación por la mano del hombre al igual que hicieron nuestros ancestros y los primeros seres humanos: observar, trabajar y transformar intentando ver la utilidad, buscando el porqué de los fenómenos e incluso la espiritualidad. Veo por tanto en la obra de Chillida una búsqueda incesante de lo que pudiera haber “más allá”.

Contemplando este verano la obra “El peine del viento” agitó mi ánimo que concluyó con la siguiente composición poética.

Eduardo Chillida Juantegui fue un escultor y grabado vasco conocido por sus trabajos en hierro y en hormigón (San Sebastián-Donostia 1924/2002)

El peine del viento.

Allí está, anclado en el acantilado él, “El Peine del viento”.

De repente, se me antoja lo más profundo: el viento, el arco que describe la ola,

la espuma que atraviesa el espacio vacío entre los dedos.

 

Quizá quiera atrapar lo infinito,

asir el aire, apresarlo, sujetarlo y hacerlo suyo.

Hacer permanecer al viento entre sus manos,

entre los dedos de hierro.

Pero se escurre la apariencia una y otra vez.

El viento, el aire, la tormenta, las olas y la sal de mar desaparecen.

Al rato otra vez chocar con las olas, contra los peines, contra el muro

y todo se resbala. Sopla el aire por las chimeneas del pavimento, ¡zum! y

gotas de agua.

Todo se transforma y al tiempo se marcha, igual, desaparece

 como la espuma.

El canto de las gaviotas, el sol, el agua, el olor a sal,

inmensidad en el acantilado.

Profundidad.

¡Peine del viento! Hierro forjado en fuego para la infinidad.

Y la finitud de la materia, sin embargo, surge ante el Universo infinito.

Isabel Montero

Artículo y poema.

poesia Isabel Montero

Reflexiones

El Grito, Edvard Munch

Silencio,

la vida a veces con sus vueltas.

Y la premura

ese proceder tan desmedido

que impide el acto de pensar.

Silencio,

los ríos hoy

a punto del deshielo.

Y la premura

cascada de palabras que

nos ha dejado mudos.

Silencio,

se dice que hoy pensamos, no se

el resto de los días.

¿Cuando arribarán los barcos a buen puerto?

Isabel Montero Garrido

poesia Isabel Montero·Sobre libros

Atrévete a Nadar Contracorriente

Fotografía Isabel Montero

Muchos son los que se han atrevido a nadar Contracorriente y tienen ya su edición especial en

Papel. Edición muy cuidada con las ilustraciones de Monica Pereiro.

Pero tengo una noticia grata que daros. Desde hoy estamos en Amazón en formato Kindle, otra

estilo de natación, si bien igual de grato para bucear entre imágenes y palabras, agarrarte a los

versos para flotar entre ellos.

Os presento por tanto este nuevo nacimiento que me llena también de gozo, porque la palabra

se mueve y puede así llegar a todos los confines de la tierra.

Quedo muy agradecida a todos los que os acercáis a este blog. Un saludo, Isabel Montero.

contracorriente: Poemario

poesia Isabel Montero

Aprehensión

Cuando amanece y

traspasas la línea

temprano,

llegas al mundo.

Caminas

por las aceras,

entre las calles.

Miras las farolas aún iluminadas,

adviertes en ellas destellos

luminiscentes. Es el rocío.

Sabes que es un efecto óptico,

a pesar de ello te engañas

como tantas veces y

agradeces lo que recibes.

La gente pasa a tu lado.

Deambulan, igual que tú,

desvaídos por tantas

madrugadas.

Crees que son como tú,

no adviertes más.

Será la lira del poeta.

Al atardecer, de vuelta a casa,

miras el Telediario,

lees en Internet

transitas todas las redes

en un mismo espacio.

Te haces consciente entonces.

Isabel Montero