artículos·Sobre libros

Personajes de Invierno (Novela) Juana Vázquez Marín

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Momentos de la presentación

Si digo que hablar “Personajes de invierno” de Juana Vázquez es hablar de una buena novela, no estoy siendo justa. Hablar de “Personajes de invierno” es hablar de una “ópera prima”; es decir que estamos ante una novela diferente.

Al igual que Baroja en “La busca” se trasladó en aquel momento a la periferia de Madrid, entonces los “suburbios”, Juana se sumerge en un barrio de la periferia de esta gran ciudad, un barrio obrero, de gente sencilla,  en pleno siglo XXI.

Los personajes de esta novela son los habitantes de un barrio, trabajadores, amas de casa, personas que incluso huyen de si mismas y se esconden en un anonimato cargado de familiaridad.

Estos personajes se aglutinan en torno a un personaje mayor, el Murgo, un bar del barrio que será el escenario principal de esta novela. He dicho personaje mayor para hablar del bar porque el Murgo, adquiere esa categoría, esa personificación con mayúsculas, al igual que ocurre en el teatro en el  que el escenario de la obra será un elemento más, un elemento que alcanzará la dimensión de un Ser Vivo.

“Personajes de Invierno” es una novela costumbrista y realista, si bien, se afinca en el realismo del siglo XXI con todos sus componentes: momento histórico-social actual, es decir se instala en la contemporaneidad, retrata un entorno concreto en este caso un barrio humilde de Madrid, los personajes padecen conflictos personales de hoy en día, usa un lenguaje coloquial, aunque la novela se mueve en tres registros de manera magistral, el lenguaje normal de la calle citado, el monólogo interior reflexivo y una narración en ocasiones omnisciente. Aparecen además elementos modernos como el uso del teléfono móvil, el uso del alcohol, la soledad, el maltrato, las consecuencias de infancias perdidas. Es una vida real en la que los personajes salen y entran en el Bar Murgo cada uno con su propia carga vital. El bar será lugar de encuentro y desahogo de una vida cotidiana rutinaria y difícil.

Virginia, una catedrática de Universidad que huye de una separación y el maltrato de su ex-marido se esconde en ese barrio. Es la protagonista principal de la novela e intenta superar lejos de su antigua vida, una depresión causada por los horrores de un matrimonio fallido. Este personaje como vemos es un personaje culto que viene de un ambiente distinto pero que encuentra en el Murgo su asidero. Es un personaje vulnerable interiormente, con múltiples miedos e indecisiones que a veces, trata de escapar hasta de si misma. En este personaje encuentro uno de los grandes logros de la autora de la novela al presentarnos que la violencia machista no entiende de clases sociales ni de cultura, simplemente se instala en cualquier estamento de la sociedad y en cualquier nivel destruye y aniquila. A mi juicio es uno de los elementos más importantes de la novela.

El personaje antagonista se llama Thays, es un extranjero holandés que huye de un pasado que le ha marcado profundamente en la construcción de su identidad desde la infancia. Thays escapa también de si mismo y de algo. Es “algo” constituye el hilo de intriga de la novela y que poco a poco se irá desvelando.

Los dos personajes encierran en su interior una gran amargura. Caminan en lineas paralelas buscando una conjunción que no ocurre, aunque cada uno ve en el otro su propia salvación.

Hablando metafóricamente Virginia sería el “poeta” y Thays”el poema”. Entre los dos construyen una poesía de la amargura, de la soledad, de la desolación y de la frustración ante la imposibilidad a veces de seguir adelante. Luchan salvajemente por vivir pero de alguna manera constituyen una poesía maldita.

A pesar de una estructura compleja que Juana maneja a la perfección, la autora conduce al lector suavemente, en una lectura que se hace fluida, por la vida de los personajes del Murgo: Antonio, el dueño, como una especie de psicólogo de las vida de las pequeñas cosas, los camareros, las señoras del barrio que entran y salen y las partidas de ajedrez.

El ajedrez se me antoja curioso en un bar como el Murgo. ¿Por qué juegan al ajedrez en lugar de a las cartas? Es un juego, el ajedrez, que requiere un conocimiento complejo. Se me ocurre que la autora dota de esta manera de la dignidad que merecen los habitantes de los barrios sencillos en los que la vida del día a día, no suele discurrir de una manera fácil.

Pero esta es mi interpretación como lectora y como tal me incluyo en personaje tambien de esta novela.

Isabel Montero Garrido

Personajes de Invierno, Novela

Juana Vázquez Marin,

Editorial Sapere Aude

La presentación de “Personajes de invierno” tuvo lugar ayer en el “Café Comercial” de Madrid. En la mesa la autora Juana Vazquez Marín acompañada de la escritora Lourdes Ventura y la fotógrafa Ouka Lele. Al acto acudieron numerosas personas de la cultura de Madrid.

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Juana Vazquez Madrid es escritora y Catedrática. Extremeña afincada en Madrid. Con numerosas obras publicadas en poesía, novela y ensayo. Destacar su estudio “El Madrid Cotidiano del siglo XVIII”.

 

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Tinta Poética, Antología Hispanoamericana Contemporánea Vol. I

El libro es fuerza, es valor, es poder, es alimento, antorcha del pensamiento y manantial del amor (Rubén Darío)

Hace unos meses supe del Certamen convocado por Tinta de Escritores. Dicho Certamen suponía la opción de ser incluida en una Antología Hispanoamericana Contemporánea. Confieso que sentí vértigo, ya que un concurso a nivel de poetas que escriben en español supone un reto importante. Estamos hablando de poner sobre la mesa los poemas de buenos escritores de muchas partes del mundo.

Mi sorpresa fue enorme, no sólo estaban incluidos tres poemas míos sino que además estaba galardonada con una de las menciones especiales. No sé trasmitir lo que sentí. No encuentro palabras para expresarlo. Lo que sí me di cuenta del hecho y responsabilidad que implica este premio. Por un lado el compromiso de seguir escribiendo superándome continuamente, por otro lado el saber que mis palabras serán leídas por muchos lectores de todo el mundo.

Siempre digo que la palabra es el puente que une a los pueblos y formar parte de esta construcción es un gran honor. Estar al lado de mis compañeros escritores, los que usan la palabra para marcar los surcos de un camino bien trazado, de un camino necesario en este malogrado mundo en el que vivimos. Por tanto, ¡ que se escuche la voz de los poetas!

Gracias a Tinta de Escritores por esta iniciativa que traspasa fronteras y que nos une. Gracias a Elizabeth Schilder y Maria Inés Vallejos por esta convocatoria.

Y a México, Argentina, España…en fin a todos los participantes.

Quiero terminar con una cita de mi querido Rafael Alberti.

                Las palabras abren puertas sobre el mar.

 

Vídeo de presentación de la Antología realizado con esmero por Elizabeth Schilder

 

Se puede adquirir esta Antología en los siguientes enlaces, versión electrónica y papel.

No dejes de creer que las palabras y las poesías sí pueden cambiar el mundo (Walt Whitman)

 

 

artículos

Preguntas para los amigos sobre la vida.

Esta entrada es del blog Mundo Libre, de Ernesto Capuani, o Manuel Fernández de la Cueva, doctor en filosofía y buen compañero y amigo. Nos pregunta que es la Vida, y a mí me gustaría saber qué piensan los lectores de Epifanía en la Luna.

¿Qué es la vida?

Quizá alguno se anime a crear un pequeño poema, o una interpretación personal dentro de su propia filosofía de vida.

Un abrazo.

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gandul ganso gañán, Crítica literaria.

gandúl ganso gañán, poemas

Juan Mantero Huesca 1964.

Clavis, Colección Poética. dk ediciones

Toda creación poética, si es buena, ha de tener una particularidad: estremecernos.

Y eso me ha ocurrido con esta obra de Juan Mantero que me estremece hasta el punto de hacerme descosidos en las entrañas.

En la obra de Juan hay vida, vida real y descarnada. Abierta a la soledad necesaria para crear y a la soledad absoluta en la que en muchos momentos se encuentra el alma cuándo anhela, cuando espera las cosas de la vida y esta te abofetea. Por ello Juan se presenta en un Yo prematuro, en un parto apresurado, (Yo que nací apresurado/como si alguien de verdad/ me esperara.) y encaja los golpes e incluso llega a aceptarlos.

Expresa ese Pecador que llevamos dentro. ¿Por qué no lo hice de otra manera?

Quiere esa vuelta atrás que nunca es posible y le apetece. (Me apetece/volver a ser yo mismo /renacerme…Me apetece/ el abrazo de mi padre sin lágrimas/ sin un “te necesito” / Me apetece “hoy no me muero” …) Si, me estremece la obra de Mantero, me aniquila este juego de espejos en el que el lector se refleja, los poemas, el tocar la muerte con sigilo y escapar, con miedo, (¡Espabila Mantero!).

Respiro a menudo parar seguir esta lectura, esta bajada a los infiernos a veces, este sentir de la carne lacerada. Y por pedir, el autor pide a la vida (Yo no quiero ser llorando el hortelano…/ ¡Yo quiero ser nombrado caballero!) el anhelo del soplo de vivir, un pedir desolado de territorio vital y de dignidad humana.

Juan es Ganso, de humilde linaje, Gandul de pasarela y Gañan abandonado a las inclemencias de la climatología. Aunque estas tres G son de Grande, Guerrero y Ganador de una batalla casi imposible, la de “vivir” con mayúsculas y con arrogancia. Vivir encarando al miedo, vivir por encima de las posibilidades reales de vitalidad, de hálito. (desgárrame el alma si la encuentras).

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A veces estos versos se desploman con el poeta, y otras veces se emocionan detectando un “cariño” que cree no merecido y se asombran los mismos versos, las mismas palabras que grita el poeta.

Este libro que tengo en mis manos es un libro infinitamente “canalla”, como canalla es la vida, pero como dice el autor (“ni tan mal”). Es un poemario sátiro e indignado, pero (“ni tan mal”).

Mantero escribe a dentelladas crudas, a muerte con la existencia. Habla con una pluma fina y perfecta. Con Sonetos que no le ponen en aprietos ya que el dominio de la palabra, la rima y los recursos poéticos son cantos que nos hacen salir de nuestros úteros y mirar afuera y vivir más allá de lo que puede ser un mes de agosto en primavera.

Isabel Montero

Juan Mantero Ruiz, Huesca 1964. Reside en Pamplona.

Puedes adquirir el poemario aquí.

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artículos·poesia Isabel Montero

La inspiración poética a partir de la observación en el arte. El peine del viento, (Eduardo Chillida, escultor)

 

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El Peine del viento, Eduardo Chillida. Foto Isabel Montero.

Entendemos por espectador la persona que aprecia una obra, sea teatro, arte, literatura, música, espectáculo, aspectos de la vida diaria, incluso elementos de vida que pudieran ser consideraros objetos o situaciones de no asombro.

Suponemos siempre que el papel del espectador está supeditado o predefinido a la voluntad del autor. Pero este hecho es subjetivo ya que en realidad quien percibe la obra puede ajustarse o no a lo que el autor esperaba e incluso a lo que se espera por las autoridades en la materia que se exhibe.

Realmente yo concibo al espectador como la persona que realiza un acto de comportamiento social por el cual observa una situación y esta situación la percibe con diferentes sensaciones; muestra poco interés, gran interés, se emociona e incluso llega al asombro. Lo que puede surgir a partir de este asombro puede ser otra creación poética, musical, escultórica, es decir en cualquier disciplina que se integran en la capacidad creadora del ser humano. El hecho de asombrase ya es en si una creación del ámbito emocional.

Hay por tanto asombros en los que uno mismo se hace público de conjunciones asombrosas que ocurren entre los distintos elementos de la Tierra. La combinación de elementos naturales y de los transformados por las manos del hombre.

Me ocurre con la obra del escultor Eduardo Chillida, en toda su obra ya sea en el museo Chillida Leku o en cualquier espacio en el que esté situada. El mayor efecto lo percibo en la obra para mí “Opera Prima” de Chillida, “El peine del viento” en San Sebastián.

El hombre, las manos, la materia y los elementos: aire, fuego, agua y tierra. Es el fuego el que modela el hierro para transformarlo, quizá intentar dotarlo de vida, hacerlo infinito y ver, que en último término no puede ser y son los elementos de la naturaleza los que se acercan a esta idea de infinitud que el hombre puede percibir por sus sentidos, por su percepción y propiocepción.

Creo que la búsqueda de Eduardo Chillida se asienta en una inmersión de todo lo descrito.

Lo finito, lo infinito y la transformación por la mano del hombre al igual que hicieron nuestros ancestros y los primeros seres humanos: observar, trabajar y transformar intentando ver la utilidad, buscando el porqué de los fenómenos e incluso la espiritualidad. Veo por tanto en la obra de Chillida una búsqueda incesante de lo que pudiera haber “más allá”.

Contemplando este verano la obra “El peine del viento” agitó mi ánimo que concluyó con la siguiente composición poética.

Eduardo Chillida Juantegui fue un escultor y grabador vasco conocido por sus trabajos en hierro y en hormigón (San Sebastián-Donostia 1924/2002)

El peine del viento.

Allí está, anclado en el acantilado él, “El Peine del viento”.

De repente, se me antoja lo más profundo: el viento, el arco que describe la ola,

la espuma que atraviesa el espacio vacío entre los dedos.

 

Quizá quiera atrapar lo infinito,

asir el aire, apresarlo, sujetarlo y hacerlo suyo.

Hacer permanecer al viento entre sus manos,

entre los dedos de hierro.

Pero se escurre la apariencia una y otra vez.

El viento, el aire, la tormenta, las olas y la sal de mar desaparecen.

Al rato otra vez chocar con las olas, contra los peines, contra el muro

y todo se resbala. Sopla el aire por las chimeneas del pavimento, ¡zum! y

gotas de agua.

Todo se transforma y al tiempo se marcha, igual, desaparece

 como la espuma.

El canto de las gaviotas, el sol, el agua, el olor a sal,

inmensidad en el acantilado.

Profundidad.

¡Peine del viento! Hierro forjado en fuego para la infinidad.

Y la finitud de la materia, sin embargo, surge ante el Universo infinito.

Isabel Montero

Artículo y poema.