Eternas noches de vacías soledades
en las que se desprende olor a piel desnuda.
Eternas noches de cuerpo enmudecido
ante sombras ignotas que deambulan solas.
Epifanía en la luna
Eternas noches de vacías soledades
en las que se desprende olor a piel desnuda.
Eternas noches de cuerpo enmudecido
ante sombras ignotas que deambulan solas.
Yo soy yo, la mujer agua.
Neva que discurre entre las calles.
El aliento humea en el frío.
El hombre bebe en la orilla
una botella de vodka.
Yo soy yo, Neva. No soy él.
Tampoco ellos.
Mis manos blancas recorren mi cara
y me reconocen, puramente,
fríamente pura.
Cierro los ojos y todo es azul.
El cielo también es azul.
No espero nada y el río Neva me lleva
y no sé a dónde.
Este poema no es mío. Es de Neva. Un personaje literario creado por mí para un ejercicio del Taller de Poesía al que asisto. Neva es un pseudónimo. Neva es una mujer y es tambien un gran río. De sus 74 Kilómetros, 28 pasan por la ciudad de San Petesburgo. Allí nació Neva o
El cielo es hoy azul
y la hierba sigue siendo verde.
Tópico.
Además, lugar común inexpugnable.
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En un instante se acaba hoy
y todo es de la misma manera:
el mismo sol, la misma luna.
Y no ha pasado nada, nada.
El silencio habita presentes
como habitan almas ciegas
en oquedad de roca madre
y en los fondos de la mar.
El ruido solo suena dentro,
como viento sin pereza
como agua que cae al vacío
como turbinas eléctricas.
Y nadie sabe nada.
Silencio que vive, palpita
y se condensa. Silencio.
Fuerte silencio, sólido y
a veces leve; o inaudible.
Marchita sin lugar a dudas
dulzura e inocencia.
Silencio que se adhiere
a cada célula. A cada
corpúsculo mínimo de vida.
Silencio, que no solo no se
marcha, que se queda como
okupa-alma de mi cuerpo.
Silencio irreversible. Silencio.
Ha sido concedido a Marcos Giralt Torrente por la obra «Tiempo de vida».
Tuve la ocasión y gran oportunidad de asistir a un taller literario impartido por él en la casa Encendida de Madrid. Me permitio un buen aprendizaje y conocer su literatura. Yo he leido de él Paris, Los seres felices y Nada sucede sólo. Este último fue un regalo del autor tanto material como, no sabría como definirlo… a los asistentes del taller.Es un relato que me impactó. Desde aquí felicitar a Marcos.
He soñado vivir hasta donde mi alma llega.
Hasta donde el sol se esconde por la tarde.
Allí donde el mar se junta con el cielo
y la arena dorada se mezcla con el mar.
He soñado tener golondrinas en mis manos
y gaviotas alzadas sobre mástiles. Y ser, allí
donde rompen las olas bajo los acantilados
al chocar con fuerza contra las rocas.
He soñado mil maneras de cruzar a nado
la inmensa bahía de flanco a flanco, sin lanchas
ni veleros, ni barcas de remo… Solo a nado.
A nado y remando fuerte con mis brazos.
He soñado y he soñado limpio y claro
como el agua que innunda la ría
que copula con el mar. Y enmudezco
estremecida ante la inmensidad de mis sueños.

Estuvo mirándolos largo rato.
– Tal vez el color violeta es un poco chillón- pensó-.
Alo mejor no me van tan bien como me había parecido en un principio. No sé. De
todas formas tampoco están mal. Un poco caros.
De un tiempo a esta parte casi todo le parecía caro. Antes no lo pensaba. Pero ahora, ahora
sí. Tenía ganas de comprarse cosas. Estaba cansada de escatimar y escatimar y
que ello no sirviera para nada. Su vida lenta, gris, sin cambios. Siempre
igual. El piso alquilado; el trabajo precario que casi no alcanzaba. Deseaba
cambiar. Por eso lanzó una mirada de incursión hacia el escaparate. Lanzó la
ojeada de un soldado que sale de entre la maleza, rápida, firme, escrutándolo
todo, analizando el terreno a una velocidad vertiginosa para atravesar el llano
sin ser visto, sin ser interceptado por el enemigo.
– Sí desde luego. son esos- reflexionó- justo los que me
van. Los que necesito.
Y se miró. Repasó el abrigo que llevaba
puesto. El mismo que había descolgado del perchero del hall al tiempo que abrió
la puerta para salir de casa; el abrigo; su abrigo. El único abrigo que tenía.
Y hoy es
así.
Estancarse sobre un lago.
Flotar bocabajo.
Flotar mirando al fango.
Esperar,
que llegue el aire,
que seque el agua.
Que seque
y pisar.
Caminar.
Salir de esta varadura.