Luis Alberto de Cuenca (1950) poeta madrileño,fue galardonado el pasado lunes 28 de septiembre con el Premio Nacional de Poesía por Cuaderno de vacaciones (Visor). En esta obra el autor reflexiona con sus versos sobre la soledad, la vejez y la muerte. «Soy un poeta de linea clara que se está volviendo oscuro»(Cita El Pais, edición digital,29 de septiembre)
El 16 de agosto mi primo Andrés Gómez Garrido falleció a los 56 años. Mi primo además de una gran persona con calidad y calidez humana era para mí un hermano y un gran amigo. Por eso quiero rendirle un homenaje en mi blog y además recoger el sentimiento del momento vivido en la ceremonia de las cenizas del día 22 de Agosto, realizada por un grupo de personas que le queríamos. En la cima de la montaña, frente al mar, música de Pink Foyd y el cielo como testigo le dimos nuestro adiós.
He compuesto un haiku japonés para él porque es una composición poética que recoge en tan solo 3 versos de 5, 7, 5 sílabas un sentimiento breve y sincero, surgido ante la contemplación de la naturaleza, ante sentimientos sobre amor, la enfermedad, la muerte, o el dolor ante cualquier momento vivido. El Haiku contiene una espiritualidad innata.
He escogido el águila como un Tótem o Mito para representar la esencia de Andrés por ser un animal espiritual importante en multitud de culturas. Tiene un significado noble. Es símbolo de altura, representación del espíritu del sol y del principio de la espiritualidad. El águila es un animal solar por tanto su esencia es luminosa en el camino. Su actividad es masculina y fecundante. Simboliza al padre. Su vuelo es intrépido, rápido. Posee un ritmo de nobleza heroica.
En Peñas de Aia ahora vuela un águila sagrada que guiará nuestro camino, que nos enseñará a ver todos los problemas desde arriba por su elevada visión y nos llevará a las respuestas adecuadas porque esa águila de Aia hace su vuelo junto a los Dioses. Por eso es sabia y está por encima de todas las cosas banales.
Esa águila simboliza a Andrés, el padre que siempre acompañará a sus hijos Iñigo y Ainhoa y velará por todos nosotros.
Llueven gotas y mojan casi todas las caras. Incontables piernas se mueven deprisa sobre los adoquines de las aceras salpicándose, en ocasiones embarrándose las pantorrillas o los bajos de los pantalones. Llueven gotas y más gotas. Las piernas andan arriba y abajo, cruzan las calles en vertical, en diagonal, por el paso de peatones. Algunas, las menos, esperan a que el semáforo cambie la luz. Los coches chirrían, suenan, aparcan, desaparcan, en línea, en batería, en doble fila con las luces de posición.
Una mano encuentra una puerta y abre la cancela. Hay unas escaleras. Las piernas de la mano suben las escaleras, toc, toc. Otras piernas bajan: toc, toc. Se cruzan. Tropiezan. Un hombre, otro hombre.