Aniversarios · Poesias Guiomar52

Zuretzat

In memoriam

Andrés Gómez Garrido

fallecido el 16 de  Agosto de 2015

a los 56 años.

Siempre en mi corazón.

Maite zaitut.

Andrés e Isabel foto de Isabel Montero
Andrés e Isabel
foto de Isabel Montero

Y se consumó lo inevitable

y sin tener sentido

y sin un por-qué o un para-qué.

Lagrimas recorren rostros

salan mejillas

porque un cuerpo vuela lejos

y no podemos sujetarlo.

Se-nos-escapa.

Se va.

Ni respiramos o respiramos hondo, profundo, anhelantes.

Se va.

Se-nos-escapa.

Y ya no está la rapidez de sus palabras,

mirada cómplice de ojos límpidos,

i n o c e n t e s,

recordaré

sí,

y recordaré un saber crecer enteros en medio de algún vacío

y sabré almacenar ilusiones compartidas.

Escucharé  tu guitarra imaginaria con punteo de Pink Floyd

hincándote de rodillas sobre el suelo de tu casa o de la mía.

Evocaré palabras adultas compartidas.

Y todo será a pesar de todo

y de que se consumó lo inevitable

y sin tener sentido

y sin un por-qué y un para-qué.

Se-nos-escapa.

Isabel Montero Garrido

Zuretzat es una elejía, un lamento por la pérdida prematura de mi primo Andrés. «Zuretzat es ParaTí» Andrés. DEP.

Maite Zaitut

Aniversarios · Poesias Guiomar52

Haiku para Andrés,Peñas de Aia- Aiako harria

In memoriam.

A Andrés,

nire lehengusua, nire neba, nire laguna.

Foto de Isabel Montero Aiako Harria, Peñas de Aia
Foto de Isabel Montero
Aiako Harria, Peñas de Aia

Vuelo de águila.

En las montañas de Aia

las peñas lloran.

foto de Isabel Montero
foto de Isabel Montero

Arrano hegaldia.

Aia-mendietan

harriek negar egiten dute.

foto de Isabel Montero Vistas desde Peñas de Aia
foto de Isabel Montero
Vistas desde Peñas de Aia

Iñigorentzat eta Ainhoarentzat

Dedicado a Iñigo y Ainhoa

El 16 de agosto mi primo Andrés Gómez Garrido falleció a los 56 años. Mi primo además de una gran persona con calidad y calidez humana era para mí un hermano y un gran amigo. Por eso quiero rendirle un homenaje en mi blog y además recoger el sentimiento del momento vivido en la ceremonia de las cenizas del día 22 de Agosto, realizada por un grupo de personas que le queríamos. En la cima de la montaña, frente al mar, música de Pink Foyd y el cielo como testigo le dimos nuestro adiós.

He compuesto un haiku japonés para él porque es una composición poética  que recoge en tan solo 3 versos de 5, 7, 5 sílabas un sentimiento breve y sincero, surgido ante la contemplación de la naturaleza, ante sentimientos sobre amor, la enfermedad, la muerte, o el dolor ante cualquier momento vivido. El Haiku contiene una espiritualidad innata.

He escogido el águila como  un Tótem o Mito para representar la esencia de Andrés por ser un animal espiritual importante en multitud de culturas. Tiene un significado noble. Es símbolo de altura, representación del espíritu del sol y del principio de la espiritualidad. El águila es un animal solar por tanto su esencia es luminosa en el camino. Su actividad es masculina y fecundante. Simboliza al padre. Su vuelo es intrépido, rápido. Posee un ritmo de nobleza heroica.

En Peñas de Aia ahora vuela un águila sagrada que guiará nuestro camino, que nos enseñará a ver todos los problemas desde arriba por su elevada visión y nos llevará a las respuestas adecuadas porque esa águila de Aia hace su vuelo junto a los Dioses. Por eso es sabia y está por encima de todas las cosas banales.

Esa águila simboliza a Andrés, el padre que siempre acompañará a sus hijos Iñigo y Ainhoa y velará por todos nosotros.

Vuela alto Andrés.

Foto de Isabel Montero
Foto de Isabel Montero

Asko maite zaitut.

Isabel Montero.

relatos guiomar52

Toc-toc

LLuvia sobre la ciudad Rumney
LLuvia sobre la ciudad
Rumney

Llueven gotas y mojan casi todas las caras. Incontables piernas se mueven deprisa sobre los adoquines de las aceras salpicándose, en ocasiones embarrándose las pantorrillas o los bajos de los pantalones. Llueven gotas y más gotas. Las piernas andan arriba y abajo, cruzan las calles en vertical, en diagonal, por el paso de peatones. Algunas, las menos, esperan a que el semáforo cambie la luz. Los coches chirrían, suenan, aparcan, desaparcan, en línea, en batería, en doble fila con las luces de posición.

Una mano encuentra una puerta  y abre la cancela. Hay unas escaleras. Las piernas de la mano suben las escaleras, toc,  toc. Otras piernas bajan: toc, toc. Se cruzan. Tropiezan. Un hombre, otro hombre.

  • Perdón.
  • Perdón.

Dos perdones secos.

relatos guiomar52

Ratonera (micro-relato)

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Era la hora. Yo cogí una. Ella cogió la otra. Las dos estaban sobre la mesa de la cocina envueltas en papel de aluminio. Yo me llevé una. Ella se llevó la otra. Al llegar al lugar las abrimos. La mía estaba picada. La manzana podrida. La puse sobre el sobre que contenía el fajo de euros. Cogí la pistola del armario amarillo. Ajusté el cargador. Me había tocado. Aquella misma tarde tenía que matarlo. Quitarlo de en medio para que no estorbara a la organización con sus absurdas declaraciones de arrepentimiento. No había salida.

nominaciones y premios

Don Emilio Lledó Premio Princesa de Asturias de comunicación y humanidades.

Hoy Don Emilio Lledó, filósofo y humanista (Sevilla 1927) es  Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades (20 de mayo de 2015). Un galardón merecido y a sólo seis meses de haber recibido el Premio Nacional de las letras.

En este momento leo Palabra y Humanidad  libro que me firmó el pasado 29 de abril de 2015 en la librería Jarcha del Madrileño barrio de Vicálvaro. Barrio que fue pueblo en el que Lledó residía y acudía a la escuela primaria en pleno estallido de la guerra civil  y en el que encontró su alimento intelectual de la mano de un maestro de escuela, su maestro Don Francisco y con el que realizaba la actividad escolar de «sugerencias de la lectura».

Está es una cita que extraigo de Palabra y Humanidad, a modo de una  antesala a sugerencias de mi lectura de Don Emilio.

...Y las manos que palpaban el mundo marcaban, a su vez, en él  una distancia. Al tocar y sentir lo real…se iba, poco a poco, estableciendo la frontera del intelecto, del pensamiento, la distancia que,  en la supuesta apropiación de los objetos, surgía de la apenas musitada pregunta con la que se iniciaban el camino del pensar y las variadas sendas de la interpretación… Las palabras en su espejo. Emilio Lledó

Don Emilio Lledó en la librería Jarcha. Foto tomada por Isabel Montero a 29 de abril de 2015
Don Emilio Lledó en la librería Jarcha. Foto tomada por Isabel Montero a 29 de abril de 2015

Don Emilio se distingue por esa sencillez que caracteriza a los sabios. El lenguaje y su reflexión es un recurrente objeto de interés. El uso de las palabras como aglutinadoras de la relación social.

Los escritos de Lledó, son para saborear en acción sinestésica, escuchando su eco, su sonoridad. Palpando las palabras. Respirando la reflexión sobre lo humano.Y así ocurre igualmente con su discurso, con su palabra. Su sencillez en lo profundo del Ser Humano.

Mi más sincera felicitación por este merecido reconocimiento a Don Emilio Lledó y por su aportación humana, humanística y filosófica a nuestra sociedad. Mi más profunda emoción.

Felicidades Don Emilio. Felicidades profesor.

Discurso Las palabras en su espejo, por Don Emilio Lledó, leído el 17 de noviembre de 1994 en su recepción pública como académico de la Real Academia Española.

nominaciones y premios · relatos guiomar52

El Camaleón (relato)

Mi relato «El Camaleón» ha quedado finalista en el XXXII Concurso de cuento y poesía de Vicálvaro.

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El camaleón

Te recuestas contra el tronco del árbol deshojado. El único árbol del demoledor páramo, el único árbol de la sedienta meseta, el árbol que podía ser de una fruta prohibida pero no, es un árbol que no engendra nada porque no debe de ser el momento, o no debe de ser el espacio o tal vez no sea el tiempo. Y tú tampoco lo sabes, no lo sabes, no. Y yo, que te observo ya solo en mis pupilas, tampoco sé demasiado de ese árbol, de ese tronco, de esa estepa, de ese cuerpo que es tu cuerpo y que no es ahora el mío.

Arqueas la espalda para fijar un solo punto de apoyo, siempre te fastidió la ciática, y te restriegas la barbilla a picotazos con tus dedos, pequeños picos aplicados de forma desmedida porque estás absorto en tu lectura o lo pareces. Te sientas sobre la hierba con un pantalón a prueba de rozaduras, de esa tela anti mosquitos que usabas siempre para ir de vacaciones al otro mundo. Te piqueas la barbilla como cuando creabas luego de tus viajes, historias conscriptas en el ordenador del despacho de nuestra casa.

Sí, de nuestra casa, aunque te empeñes en que era tuya por aquello de que fue un regalo de tu padre el día de nuestra boda.

Te recuestas en el árbol y como te conozco sé que no lees. Sé que lo simulas y que casi te has dormido, porque los picos en la barbilla te dejan casi yerto, casi en un post orgasmo y sé que no te pincha ni el suelo en el que apoyas tus nalgas desmedidas y blandas.  Y que no te molestan las costras del árbol, como no te molestarían las espinas de una rosa, porque te has embutido en esa ropa, en ese uniforme selecto, que en la estepa no lo llevaría nadie, pero tú sí y  te proteges así hasta del tibio sol que roza tu cabello encanecido.

Te odio Nicolás, sí porque me has sorbido la sangre, me has helado la piel y has convertido mi cuerpo en un pescado descamado. Te odio por tus viajes con tu ropa de diseño alternativo. Te odio. Y dices que te has cansado. Por eso tu postura contra el árbol. Dices que la vida no te llena. Eres un monstruo. Un monstruo acicalado con repelente de mosquitos. Y dices que te has cansado.

¡Óyeme, que yo también me canso!

Cuando llegó la carta del abogado ese de tu editorial y leí que liquidabas todo por “derribo”, por falta de liquidez, óyeme, casi me da un “pasmo”. Eso no me lo esperaba y ahora que solo te veo en mis pupilas como ya te dije antes, me santiguo y todo, cosa que no es propia de mí, y ya lo sabes tú mejor que nadie, me santiguo pensando como estarás durmiendo de verdad al raso aunque sea con tu traje anti mosquitos, y no doy crédito, Nicolás, que me dejaras la casa como si fuera un donativo, y que donaras todo lo líquido a no sé qué ONG. Y que te fueras Nicolás, por esos mundos que no están tan lejos como los de otros tiempos y que te fueras. No doy crédito que por cambiar de vida te hicieras pastor y me cambiaras a mí que siempre he sido tuya, que he sido tu estandarte y tú lo sabes, sí me cambiaras por un puñado de ovejas merinas de lana amarillenta. Suena hasta “cutre” Nicolás y piensa lo que quieras; yo voy a ver si duermen las niñas, y sí, que sé que tienen treinta años las gemelas, pero sabes que me gusta llamarlas las niñas, al fin al cabo siguen a mi cargo, Nicolás,  y voy  a bajar las persianas del salón- no sé tú en la estepa- aquí ya refresca por la noche.

Madrid 26 de abril de 2015