Sobre libros

Amarga Luz

Una novela fascinante, apasionada, lírica y conmovedora . La tragedia amorosa entre la escultora Marga Gil Roesset y Juan Ramón Jiménez . Simboliza la liberación del espíritu romántico .

Es una novela que recomiendo leer.

Enhorabuena Marga, Marga Clark por este trabajo y gracias, por la luz que aportas a la figura de tu tia y por los documentos y cartas originales. Ha sido un.verdadero placer leerte.

Isabel Montero

Pensamientos · relatos Isabel Montero Garrido

Las cosas de la vida

Isabel, 12 o 14 años

gabon y las cosas de la vida.

A medida que pasan los años me doy cuenta de que por fuera no soy la misma persona. Todos los días me miro en el espejo y, arrugas, arrugas, arrugas y flacidez. Así que me embadurno de cremas para antes, despues, durante… Yo no soy de botox, ni de infiltraciones. Las únicas que me pongo son cadera-columna-rodilla.
Mi cuerpo tiene una tendencia a engordar sin apenas comer, cosa del aire supongo. Mi piel no es nada tersa y estoy torpe. Camino mal y peor. Sin embargo , mi mente vuela igual que si tuviera 7, 15, 18… años. Cada dia me observo y soy capaz de asombrarme, emocionarme igual que entonces.
Así que canto y río y sueño y bailo. Me ilusiono y por cualquier cosa noto mariposas en el estómago.
Luego me miro en el espejo y veo la vejez que tanto me horroriza.
Nunca hubiera imaginado que la mente se mantuviera eternamente joven .

Isabel Montero

poesia Isabel Montero

Y recordarme…

Y recordarme,
recordarme como era;
ser mi principio, mi fin y saber
descifrar la palabra que resuena
en mis sienes.
Y recordarme, recordarme a mí
y como era.
Amanecer cada día y mirarme en el
espejo, y recordarme.
Saber quién soy,
y recordarme.
Contar mis dedos y las flores de las
plantas del jardín.
Y recordarme.
Saber tu rostro, palpar tus manos
y recordarte y recordarme.

Isabel Montero

#dedicado a mi abuela que en paz descanse

relatos Isabel Montero Garrido

Oráculo en un salmo

Foto gratuita de internet

Éxodo 13, 21-2
“E iba Yahvé al frente de ellos,
de día en una columna de nube
para guiarlos en el camino y de noche
en una columna de fuego
para alumbrarlos

Oráculo en un salmo

Ese día fue como algún otro día.
En la caverna se instauraba la oscuridad de forma paulatina. Los hombres habían vuelto de la caza con un animal. Era un animal enorme y rápido. Les había costado atraparlo, pero con la estrategia de Igor lo habían conseguido. Acecharon la noche completa la manada y rodearon en silencio el montón de animales semidormidos. Rumiaban. Ellos, apostados tras los setos contenían la respiración. Al despuntar el alba vieron como el jefe de la manada se ponía en pie, grande, majestuoso. Arrastraba su cola larga y zigzagueaba con su pequeña cabeza de un lado a otro como llamando a todos a la levantada. Y tras él algunas hembras, las más jóvenes se pusieron en marcha. Y el resto les seguía. Y los hombres de la tribu vieron como el animal más viejo renqueaba y se quedaba atrás. Si hubiera sido antes de la gran explosión hubieran dicho que traqueteaba como lo hacían unos vehículos de las historias que contaba algún anciano de la tribu. Pero esa palabra, traquetear, estaba en desuso en aquella Nueva Era.
Los hombres, a una señal de Igor, lanzaron sus armas de piedra y palo todos a una y aturdiendo al animal lo derribaron y le dieron caza. Con un puñal hecho de cuarzo cincelado rajaron la enorme tripa y sacaron sus intestinos y otras vísceras que abandonaron a los cuervos; y arrastraron al animal hasta la cueva.
Las mujeres descuartizaron al animal y pusieron a secar su carne e incluso encendieron “El fuego” para ahumarla. Y todos ancianos, hombres, mujeres y niños y en este mismo orden bebieron sangre caliente del animal porque decían que purificaba.
Los hombres y los niños se acostaron dentro de la cueva.
Las mujeres después de salir la luna se sentaron en círculo alrededor del fuego en la entrada de la caverna. Y una vez más como todas las noches la más anciana llamó a la memoria y cantando los mantras, -¡Oh, Yavhé, Yavhe!¿por qué nos has abandonado?- invocó a los cielos.
Y lloró en el recuerdo del gran genocidio del día de la invasión, el mismo que a ella le habían contado y que a otras ancianas anteriores también les habían contado y relató:

«En aquel tiempo al caer la noche y como todas las noches dícese que se vio una gran bola de fuego que entonces nombraron nave y que a su paso dejó una estela grande de humo y un olor que se llamó entonces gas y que dijeron que quien respirare caería derrumbado en ese mismo instante.
Y que aquel día sin saberlo nadie y sin que ningún humano lo esperara, apareció el gran Yahvé y que fue el mismo Dios de los Dioses y que lideró él una columna de otras naves que dijeron “nodriza”. Y Yahvé se desplazó en ella con unas potentes luces que emitía.
Y dícese que la bola de fuego y el gran Yahvé ejecutaron la Danza de la Muerte y entonces todo fue arrasado y no quedó casi vida sobre la tierra salvo una mujer y un hombre, unas plantas y algunos animales y dícese que hombre y mujer se juntaron que fueron nuestros primeros padres, porque así Yahvé lo quiso y así, hizo que nuestro pueblo se salvara. Y nuestro pueblo fue salvado».

¡Oh, Yahvé, Dios del humano, en tu nombre, ¡amén!

Las mujeres elevaron los brazos y giraron las palmas de las manos hacia el cielo. La luna dispersó sus rayos y aclaró aún más la noche. Entonces las mujeres, entraron en la cueva y se acostaron cada una al lado del hombre al que pertenecía.

©Isabel Montero Garrido
©con derechos de autor.

Sobre libros

Bienandanza, en las orillas del haiku.

Ayer por la tarde estuve el la Casa de Castilla la Mancha acompañando a Isabel Fernández Bernaldo de Quirós en la presentación de su libro «Bienandanza, en las orillas del haiku».
Estuvo genial Isabel.Nos regaló una hermosa introducción de lo que el haiku es y lo que significa.
Los haikus de Isabel son luces en la oscuridad. Me ha gustado que haya publicado este libro que requiere un trabajo ímprobo de creación y organización.
Y además me ha gustado que lo haga con el sello de Mahalta y su esmerado trabajo de publicación.
Con este trabajo de haikus Isabel demuestra su maestría en el ámbito poético ya que el haiku y su esencia no es asunto baladí.
En general y conozco todos los libros de Isabel que no son pocos, la poesía de esta autora es de áltura y roza lo sublime. Esencia en espíritu. Ayer brilló como pocos saben hacerlo con un género poético que plasma la belleza en la brevedad y lo efímero, enraizando vida y espiritualidad. Una joya » Bienandanza, en las orillas del haiku». Un libro que hay que leer.

¡Enhorabuena a Isabel, a Francisco Caro y ediciones Mahalta!!!;

© Isabel Montero

Sobre libros

Los límites del tiempo en la poética de Isabel Montero

Foto Ángela de Mela

Una reseña de Angela de Mela

Avezada en la palabra que alumbra propósito y hondura, Isabel Montero Garrido ha escrito un libro cuyo título es precisamente
» Intervalos», de manera que, cabe preguntar-se, acerca del por qué de esos lapsos de tiempo y/o espacio y a qué nos conmina en tanto la poesía, si en ella, todo tiempo es breve.
Detenernos a examinar la intención que la autora ha querido darnos, es saber de ese traslado al que nos va llevando, mediante una muy inteligente y escogida estructura su más que ordenada plática, cuerpo de libro o trasunto, donde cada sección toma las riendas de lo suyo para estivar verdades como puños, núcleo de pensamiento sosegado, madurez verbal para que el verbo que domina, selle su contrapunto, y deslice su entender y cuanto deriva hacia ese otro alcance de madurez en el discurso; escalonando su comprensión, por detalles y sustancias, hiladas que suman partidas y emociones, hasta lograr de ese modo y no de otro, una muy sonora catedral de palabras con la experiencia totalizadora.
Libro bien pensado, y sentido, el de Isabel Montero Garrido, porque también, a
Intervalos, podremos abrazar ese infinito, ese más allá, que toda buena poesía encierra. Lapso de ilimitado fin su tempo, donde:
» las palmas de tus manos dirán «.
lo escrito en la piel y en la constancia de los momentos, de los instantes que hacen su todo, su eternidad.
Por supuesto que, a medida que avanzamos en la lectura de este poemario, iremos descubriendo su clave primigenia, la anécdota más honda, la enseñanza mejor. No olvidemos que su autora fue maestra por años y de enseñar sabe lo suyo, no olvidemos su raíz fuerte, llevada desde la tierra que le vió nacer, y más aún en la sabia de todo su misterio y de su tradición:
» Habrás preparado frascos de esencia para guardarlo todo», nos afirma Isabel, y agrega:
» recorrí sin embargo los campos hasta el fondo de la vida»
Sabemos, qué es y por dónde, el fondo de la vida, vida en la multiplicidad constante de los acontecimientos y en la acuciante realidad , porque si algo tiene este libro es verdad y realidades. Dice ella a continuación:
» yo sigo viva como lo hizo el roble/yo hablo como lo hizo el Término «
No estamos aquí, ante un clasicismo decimónonico, no no estamos ante una estética démodé, o ante lo conceptual melifuo, nos encontramos sí, ante una pureza sostenida en el lenguaje y un estallido de vivencias único e irrevocable, ese que no puede ser más de hoy, que no puede ser más contemporáneo y sin embargo continúa en su tránsito, en su camino, en sus intervalos, donde lo intemporal sumada la voz de la poesía, es nuestra propia voz.
Dos versos llaman poderosamente mi atención casi al final del libro: «Y seremos vida y principio. Principio de la certidumbre»
Quien habla de certezas sabe del no sé, de los asideros en los que ha tenido que sujetarse, de los obstáculos que ha debido franquear.
Finalizo con un verso conmovido y conmovedor: » Y siempre la mancha de saliva del lobo»
Sin intervalos, las páginas de este libro ahora en mis manos, es desde ya, certeza de lo infinito de la poesía y de la espléndida continuidad del tiempo humano.

Ángela de Mela.

Aniversarios

Dia mundial de la poesía 2022

Fotogra Sandra Balsera

Nos miramos, tu y yo,

compartiendo el espacio,

el líquido vital de la materia.

Nos miramos

dentro de nuestro mundo

de nuestro glóbulo insondable.

Todo era nuestro

el silencio, el secreto, la oscuridad,

la luz entreabierta durante tanto tiempo.

Nos miramos

en ese pacto tan nuestro.

Entonces, lo supimos.

© Isabel Montero Garrido


Hoy celebramos el día mundial de la poesía. He escogido este poema de mi blog para la conmemoración y muy acorde a la celebración. Lo asiento en una foto de la presentación de Intervalos en Madrid.