poesia Isabel Montero·relatos Isabel Montero Garrido

Apuntes de vida

Apuntes de vida.

Y nos mandaron hacer el recorrido más allá de la palabra, más allá del camino de la memoria y pude hacerlo, y me acordé de tí, de tus inexactitudes, de ti, de tus silencios y de los días que parecieron ser.

Miré más allá entonces, donde el cielo pierde la línea y supe ver también las vidas inventadas y los secretos.

Los demás, no se que hicieron durante el camino, no pregunte tampoco y ¿para qué?, me dije, al fin y al cabo mi alma es mía y el dolor, el dolor del alma, es una manifestación indemostrable.

Volví al presente en cuanto nos lo ordenaron; volví del pensamiento a la palabra, lloré una vez más por el dolor, se sabe, y oculté otra vez el espíritu como tú me dijiste. Era lo mejor según parece.

Nada más, el dolor y

no hubo nada nuevo, la vida, el silencio y el calor inventado.

Isabel Montero

agradecimientos·Aniversarios·poesia Isabel Montero

Hoy cumplimos ocho años de camino

Hoy hace ocho años que inicié este blog con un humilde objetivo, proyectar la poesía y lo relativo a ella y como no trabajar un hábito lector.

Me reconozco en un trabajo educativo en el primer momento.

Lo qué empezó siendo un proyecto sencillo ha ido creciendo e intercambiando saberes con otros poetas y escritores.

Aquí seguiré, celebrando los quinientos lectores que ha alcanzado Epifanía en la Luna durante estos ocho años.

Solo puedo deciros gracias a todos los que os acercáis a estas páginas virtuales desde todos los rincones del mundo. Vosotros sois los que hacéis grande este trabajo y mantenéis viva la llama de la poesía.

Para celebrar este cumpleaños, voy a compartir un poema de mi poemario Contracorriente que espero sea del gusto de los lectores.

Inequívoco

Soy alma y vida.

Soy cuerpo incandescente.

Soy frío en el destierro,

en la añoranza, soy.

Soy calor en gota fría.

A veces luz,

a veces ira, o templanza, o pasión, o miedo.

Y agua que corre abrupta en las laderas.

Y rio,

y mar,

y embalse contenido.

Soy.

Isabel Montero

poesía Isabel Montero Garrido

Pe/n/sares

A veces, escucho por un instante, una voz

en las entrañas de mi vientre, y puede ser que seas tú

en ese ir y venir de la memoria emocional.

Entonces me sorprendo y recuerdo sentir el alivio

de tu boca en mi pecho cuando me rompía,

y creía que recorrías mis confesiones

con tu alma, con tus ojos de ver la vida y lo

que quedaba de ella.

Luego despierto, recorro el muro de piedra

con mi mano, áspero, gris en ocasiones, y me

detengo de nuevo ante la rapidez de una lagartija

que se escapa por entre las grietas de la pared.

Isabel Montero

poesía Isabel Montero Garrido

Y recordarme

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Y recordarme,
recordarme como era;
ser mi principio, mi fin y saber
descifrar la palabra que resuena
en mis sienes.
Y recordarme, recordarme a mí
y como era.
Amanecer cada día y mirarme en el
espejo, y recordarme.
Saber quién soy,
y recordarme.
Contar mis dedos y las flores de las
plantas del jardín.
Y recordarme.
Saber tu rostro, palpar tus manos
y recordarte y recordarme.

Isabel Montero

#diamundialdelAlzheimer

artículos·Sobre libros

gandul ganso gañán, Crítica literaria.

gandúl ganso gañán, poemas

Juan Mantero Huesca 1964.

Clavis, Colección Poética. dk ediciones

Toda creación poética, si es buena, ha de tener una particularidad: estremecernos.

Y eso me ha ocurrido con esta obra de Juan Mantero que me estremece hasta el punto de hacerme descosidos en las entrañas.

En la obra de Juan hay vida, vida real y descarnada. Abierta a la soledad necesaria para crear y a la soledad absoluta en la que en muchos momentos se encuentra el alma cuándo anhela, cuando espera las cosas de la vida y esta te abofetea. Por ello Juan se presenta en un Yo prematuro, en un parto apresurado, (Yo que nací apresurado/como si alguien de verdad/ me esperara.) y encaja los golpes e incluso llega a aceptarlos.

Expresa ese Pecador que llevamos dentro. ¿Por qué no lo hice de otra manera?

Quiere esa vuelta atrás que nunca es posible y le apetece. (Me apetece/volver a ser yo mismo /renacerme…Me apetece/ el abrazo de mi padre sin lágrimas/ sin un “te necesito” / Me apetece “hoy no me muero” …) Si, me estremece la obra de Mantero, me aniquila este juego de espejos en el que el lector se refleja, los poemas, el tocar la muerte con sigilo y escapar, con miedo, (¡Espabila Mantero!).

Respiro a menudo parar seguir esta lectura, esta bajada a los infiernos a veces, este sentir de la carne lacerada. Y por pedir, el autor pide a la vida (Yo no quiero ser llorando el hortelano…/ ¡Yo quiero ser nombrado caballero!) el anhelo del soplo de vivir, un pedir desolado de territorio vital y de dignidad humana.

Juan es Ganso, de humilde linaje, Gandul de pasarela y Gañan abandonado a las inclemencias de la climatología. Aunque estas tres G son de Grande, Guerrero y Ganador de una batalla casi imposible, la de “vivir” con mayúsculas y con arrogancia. Vivir encarando al miedo, vivir por encima de las posibilidades reales de vitalidad, de hálito. (desgárrame el alma si la encuentras).

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A veces estos versos se desploman con el poeta, y otras veces se emocionan detectando un “cariño” que cree no merecido y se asombran los mismos versos, las mismas palabras que grita el poeta.

Este libro que tengo en mis manos es un libro infinitamente “canalla”, como canalla es la vida, pero como dice el autor (“ni tan mal”). Es un poemario sátiro e indignado, pero (“ni tan mal”).

Mantero escribe a dentelladas crudas, a muerte con la existencia. Habla con una pluma fina y perfecta. Con Sonetos que no le ponen en aprietos ya que el dominio de la palabra, la rima y los recursos poéticos son cantos que nos hacen salir de nuestros úteros y mirar afuera y vivir más allá de lo que puede ser un mes de agosto en primavera.

Isabel Montero

Juan Mantero Ruiz, Huesca 1964. Reside en Pamplona.

Puedes adquirir el poemario aquí.

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poesia Isabel Montero

Casi luna llena

Desde lo oscuro de la luna
en un intento de ver

quién soy
qué represento,
me estremezco y nada me calma,
ni la luz que astuta se refleja
en mi cuerpo
desde el otro lado del astro
para susurrarme ecos incomprensibles.
Las palabras secretas que llevo en el cofre se esparcen y se entremezclan
entre los pensamientos.
No hay luz de luna para engarzar la noche, y me estremezco entre lo oscuro, desde lo oscuro.
Isabel Montero.

Sirva esta luna de despedida de verano. Abrazos.