
«Cede malis, sed contra audentior ito.»
(No cedas ante los males, sino avanza contra ellos con mayor audacia.)
Eneida, Libro VI, 95
En la cumbre del Etna.
Sentada sobre la lava,
escucho al fin el silencio.
Contemplo absorta el horizonte,
como un acto obligatorio.
Es una actitud necesaria
para envolverme en el aire del cenit.
Es todo lo que tengo que hacer.
El fuego de la fragua de Vulcano
tendrá que esperar.
No es el momento.
Nada perturbará mi alma ahora.
Nada.
Isabel Montero Garrido