
Entiendo espanto por el hielo que se adhiere
a mis pulmones.
Intuyo miedo por el frío al enlazarse en mi cintura
cuando sube la marea de mi mar hasta mi vientre.
El aire se agarra a mi garganta como si fuera esparto.
- No puedo respirar.
No circula el fluido el camino de mi tráquea.
No hay bálsamo y es primavera de abril.