
No se me ocurren muchas cosas que decir este 8 de marzo porque el ambiente mundial apaga mi ánimo. Es sencillo lo que quiero decir: que soy mujer, que estoy contenta de serlo a pesar de que es trabajoso en la sociedad. Me ha costado mucho conseguir lo que tengo y todo lo que tengo y soy, lo he conseguido por mi misma. Me cuesta emocionalmente mantenerme en la posición de «ser».
Yo soy una mujer sencilla, no pertenezco a ningún movimiento, soy mujer simplemente, y sé lo que cuesta. Soy mujer sorda, severo profunda desde los 38 años , es decir una mujer discapacitada. Hago lo que puedo. Trabajar con esta situación también tiene sus consecuencias para la salud. Ha sido uno de mis grandes retos. El derecho al trabajo de la mujer sorda. No fue fácil.
Tal como va todo, me horroriza pensar que hay mujeres que están mucho peor que yo. Y que no sé la solución. Tampoco la forma en la que el mundo esté en paz. No está en mi mano.
Para conseguir el respeto a los derechos de la mujer, primero se necesita el respeto a los derechos humanos. Y quizá es el pensamiento que me ocupa en este momento.
Y esto es. La tristeza del mundo me puede. No es día de celebración. Más bien, en este momento y en este universo son días de duelo.
Qué la paz nos asista en el mundo para que podamos seguir adelante.
Este es mi corazón de mujer.💜💜